viernes, 9 de noviembre de 2012

Frío y ausencia...

 
Cae la noche, avanza la oscuridad,
y comienzo a sentir la desolación...
El vacío, retoma hoy el lugar
del cual quería desbancarlo,
se aferra con tanta fuerza
que termino rendida de luchar por distraerlo...

Ayer estuve envuelta en un abrigo de piel
que añoro cada noche, y sueño al despertar
Ayer bastó para devolverme
la alegría que hoy me faltaría.

Pero en este momento aterrizo
nuevamente, y ya  todo se ha desprendido
toco el aspero suelo de la realidad
y mis manos no sostienen nada ya.
Mi corazón se encuentra lleno
pero también embargado de este frió ardiente.

Busco en  todo mi espacio
y no está...y no estará...
Otra vez tan helada el alma
al sentir su ausencia....

Este adiós...

 
Lo triste de este adiós sin despedida
es el desierto que queda
en medio de todo.

La plenitud en medio de la vacuidad,
la paradoja que acontece tras
la ilusión de lo que espero
y el desden de lo que recibo.

Lo triste de este adiós sin despedida
es simplemente que no estas......

Hastío

"Me exiges cosas que no puedo darte. El colmo es que no tienen nada que ver con el amor.
Como si esas "cosas" fueran requisitos para poderme amar y vivir conmigo el viaje de la vida.
Como si el amor se pudiera reducir a estúpidas demandas subjetivas".
 
*J8
 

 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Palpitante reseña

Manifiesto sonrisas y miradas cargadas de vos cuando me preguntan por mi corazón y si está ocupado.
De mi corazón puedo hablar luego -respondo-, pero del ocupante ausente hay una caja exclusiva en la que guardo raudales de recuerdos y motivos que me hacen retroceder el tiempo… 

Y así comienzo a relatar mi dulce odisea cuando te conocí, y todo lo que te trajo a mí. Entonces fluye el verbo, que se vuelve placentero y llueven torrentes de palabras que no se oxidan aunque estén guardadas por mucho...y te presento ante los demás como mi humano favorito, irrepetible, maravilloso y dolorosamente necesario, como esas personas que entran a tu vida sin pedir permiso y se quedan aunque ya se han marchado. 
—¿Y mi corazón? Sigue allí, latente y vivo. ¿No es evidente? 
  
*J8