martes, 24 de junio de 2014

De J8 a J8

No me dolés
No me hundo
No pregunto ¿porqué? Ni cuestiono ¿para qué?
No me refugio en la resignación
No espero
No aguardo un "talvez"
No me detengo a espiar los mismos sitios,
ya no te busco. No tengo esa urgencia.

Solo sé que me vine con mi cajita de la vida a plantar mis orquídeas a un sitio incierto, pero seguro, y a poner mis cachivaches en un lugar en el que vive mi mundo, en el cual puedo ser como yo a diestra y siniestra.

A ratos y a días (no todos ni a menudo), te pienso y recuerdo eventos de los dos. Pero los recuerdo como las crónicas de un par de enamorados que conocí mucho ha, y me queda la vaga sensación de ser solamente una espectadora de esa historia cuyo dolor no siento ya...y tampoco su resplandor.
Me siento bien. No como nueva, pero bien.
Nunca antes me había sentido así. Me he despojado poco a poco de varias pieles que me agobiaban y una de ellas eras vos...

Pero, con todo y sin dolor, el prestigio de unos ojos marrones me sigue torturando y no me quejo, los tuve una vez sobre mí, debajo, a los lados, en el centro y me queman por dentro en cada evocación. Todo el Universo cabía en ellos al tenerlos cerca, tan míos, tan tuyos para mí. Y entonces me pregunto: ¿Me seguirán por el resto de mis días?

Pd. No quiero saber la respuesta.